Calibren pues la bascula de la razón juro de cierto lo aqui relatado y que alguien me diga el peso de la locura que encierra esta cabeza redonda de ondulados cabellos.
"Pintaba como si estuviera poseido" alguna vez lei esta frase dedidaca al grandioso artista Salvador Dalí, y la recorde en cierto amanecer cuando al despertar en mi mente giraba el nombre "Isabel". dentro de mi reducido yhttp://www.lacoctelera.com/ap/posts/new casi extinto circulo social puedo decir no conocía a nadie con este nombre (si fuera un Juan o una María hubiera terminado mi paranoia ese dia). Asi deje el asunto un tiempo y un dia jugando con un boligrafo empeze a rayar una servilleta que era el unico sobreviviente de los tacos que me tuve por cena esa noche, rayas por aqui rayas por aca la pesadez de la pluma se hacia cada vez mas presente trazos mas y mas delgados. Y de repente junto a un pedazo de cilantro estaba el nombre de Isabel, como explicar que fui yo quien lo escribió y a la vez no... era letra cursiva lo recuerdo bien. No lo niego en ese momento pense en espiritus, hechizos y aquella ocasion hace años que compañeros de la escuela jugaban ouija de vez en cuando me contaban sus aventuras yo siempre tenia algo mejor que hacer, despues pense en mi padre que hacia poco comenzó con velas, aceites, regresiones, egipcios, angeles, limpias, amuletos, campanas que toca de una manera muy extraña vaya no se si es un estuche de monerias, un masón, o Lazaro resucitado.
La pregunta seguía ¿quíen es Isabel?
a) Síntomas de alguna demencia precoz.
b) Un ente divino o maligno, visiones (incluye todo lo paranormal)
Un dia, yo acostada en mi cama, luces apagadas, el insomnio me devorada recorde mi habitacion hace año y medio aproximadamente. Una pared se dividia en dos colores arriba azul abajo blanco y unas curvas que simulaban nubes los dividia, enfrente de esa pared habia comenzado a dibujar la figura de un hombre un poco robusto con alas, miraba su mano melancolicamente como si toda su divinidad se
esfumara al ver sus manos vacias. Me encontre pues frente a esa pared y mientras hacia unos trazos mi lapiz se dirigio al ojo del angel y dibujo una lágrima (difusa claro), arriba y abajo sin razón recorria la punta por la pared señalando el ojo señalando la lágrima, ojo y lagrima.
En ese momento recorde a Isabel, pensé en ella y todo daba vueltas de nuevo.
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